Quiero escribir una canción sobre esto o aquello. Perfecto, pero ¿cómo lo hago exactamente, qué palabras elijo, qué estilo de escritura, …?

Hoy hablaremos del lenguaje o, más bien, de los distintos lenguajes que se utilizan en las letras de las canciones. Veremos por qué se suelen usar unos tipos de escritura en algunos géneros y en otros, unos distintos.
Vamos a ello.
Lenguajes humanos
Supongamos que tienes una idea, un tema en la cabeza o un impulso en tu corazón que te lleva a pensar en unas palabras, unas frases, unos versos que van a expresar esa idea, esa emoción, ese sentimiento.
Supongamos que ya sabemos que las letras de las canciones tienen una forma de organizarse, una musicalidad y unas características que las distinguen mucho o poco de la poesía y también del lenguaje hablado cotidiano.
Cuando, de forma genérica, nos referimos a qué utilizamos para expresarnos, en efecto, nombramos al lenguaje.
Pero, lenguajes, de hecho, hay unos cuantos. El lenguaje corporal, el lenguaje musical, etc … y, para lo que aquí nos ocupa, también, por supuesto, el lenguaje verbal.
Y ¿qué es el lenguaje verbal?
Definiciones, para variar, hay muchas. Pero para no divagar demasiado en la terminología y sus matices, podemos decir que el lenguaje verbal está íntimamente relacionado con las lenguas, con los idiomas y con las distintas formas de utilizarlos.
A menudo, se clasifican las diferentes variantes de uso de un lenguaje en dos grandes grupos; el natural y el artificial.
El lenguaje natural representaría el uso habitual y cotidiano de nuestra lengua con un objetivo comunicativo general. Sería el lenguaje que utilizamos para hablar normalmente.
El lenguaje artificial englobaría los códigos o usos especiales de las lenguas o idiomas humanos. El lenguaje formal, el científico, el literario y otros. Este tipo de lenguajes contienen una consciencia del objetivo para el cual se están usando, de los receptores o la audiencia potencial que tendrá un discurso basado en ellos.
Así, el lenguaje científico, por ejemplo, utilizará palabras técnicas, estructuras lingüísticas y un tono acorde con el contenido de lo que se quiere explicar y los oyentes que la van a escuchar.
Cada uno de estos lenguajes artificiales tendrá sus códigos específicos, las características especiales que encajaran en el contexto de su uso.
Pero, en realidad, estas divisiones tienen más de teoría que de práctica, ya que en el día a día utilizamos una mezcla de varios de ellos, así que, mencionada esta visión teórica del tema, no voy a extenderme más en ello.

El lenguaje literario
Por no dar más rodeos, diremos que las letras de las canciones se pueden considerar una clase o un tipo de lenguaje literario, lo que se traduce y se suele denominar como género literario, en definitiva.
Utiliza recursos retóricos, métrica, rima y otros recursos propios de las obras literarias y, aunque no sea el protagonista absoluto del objeto artístico o literario final, esto también sucede en el teatro o en los guiones cinematográficos, por ejemplo.
Entonces, si seguimos por ahí, vamos a explorar un poco las características del lenguaje literario en general.
Tradicionalmente, los escritores utilizaban de forma artística este tipo de lenguaje. Se suponía que debía ser en parte lenguaje culto, aunque también podía incluir lenguaje coloquial si era necesario o conveniente para el relato o narración.
La forma en que se expresan el narrador o los personajes de la historia, es una parte esencial del contenido de la historia misma, el cómo impregna de una manera muy importante al qué.
Intención poética o prosaica
Podemos utilizar recursos retóricos que son habituales en la poesía o enfocar el discurso como algo más vulgar y cotidiano, usando la primera persona para expresar algo que pretende ser autobiográfico, por ejemplo.
El uso de más artificios lingüísticos, lenguaje técnico o académico, o referencias cultas, dará como resultado un discurso sofisticado, abstracto, en cierta medida, y, generalmente, pondrá algo de distancia entre el narrador y la narración.
El uso de un lenguaje estándar, de jerga típica de un entorno social, por ejemplo, o dichos populares, o nombres propios, provocará un efecto de cercanía, de comunicación literal, de proximidad entre quién se explica, lo que se explica y quien va a escuchar o leer la explicación.
Sorpresas e interés estilístico
Además de utilizar este o aquel estilo lingüístico, también podremos incluir sorpresas en el texto. Palabras que se salen un poco, o mucho, del contexto verbal, rupturas de patrón que ofrezcan un interés rítmico extra, una alerta sobre cuándo va a darse esa excepción, etc …
El lenguaje, o más bien la manipulación de un lenguaje en concreto o la combinación de diferentes códigos puede ofrecer un interés añadido a la forma como estamos presentando la historia de nuestra canción.

El lenguaje en las letras
Las canciones de los géneros musicales se definen no sólo por lo musical sino también por el lenguaje que utilizan. Un bolero tradicional, difícilmente soportaría unas letras con lenguaje ofensivo o con un ritmo verbal muy marcado. Igualmente, una canción rap tal vez no sería percibido como hip hop genuino si fuera excesivamente inofensivo o su fraseo no fuera claramente repetitivo y rítmico.
Aunque, en efecto, todo esto es cierto, no todas las canciones, ni mucho menos, aspiran a cumplir los requisitos de este o aquel género musical.
Muchos compositores y muchas canciones, cada vez más, exploran combinaciones de elementos que, en principio, pudieran verse como contrapuestos e incompatibles.
De hecho, si lo pensamos bien, este terreno de experimentación, de jugar con el contexto e introducir elementos inesperados en él, es un espacio fértil para la composición de canciones, para encontrar tesoros expresivos basados en el contraste y la sorpresa, en salirse del registro habitual o lo predecible.
Hay muchos ejemplos, cada vez más como he dicho, pero este camino también tiene sus riesgos, especialmente aquel que puede llevar a pensar en un conjunto de elementos unidos gratuitamente, sin sentido y, por lo tanto, con escaso poder de comunicar y emocionar efectivamente.
Además, si pensamos en cómo se forma un nuevo género de canciones, no encontramos cosas radicalmente nuevas y nunca vistas ni escuchadas antes sino, generalmente, evoluciones de otros géneros anteriores, de otras maneras de construir canciones, otras combinaciones de elementos musicales y verbales.
Potenciando una característica de un género, o eliminando otra, o añadiendo un elemento completamente distinto a lo habitual y perseverando en la fórmula es como realmente los géneros musicales se crean.
Por poner un ejemplo, más o menos en el cambio del siglo XX al XXI, en Estados Unidos, un puñado de artistas empezaron a componer, grabar y mostrar en actuaciones un tipo de canciones que, inicialmente inspiradas en el imaginario Folk, habían trastocado buena parte de sus prácticas y, digamos, su espíritu. Cada uno a su manera, fueron transfigurando la tradición folk, su seriedad, su explícito compromiso político, su diseño melódico, etc … hasta ser etiquetados como representantes de algo llamado Antifolk. Devendra Banhart o Regina Spektor fueron algunos de sus protagonistas.
Conclusiones
Puedes escribir letras por supuesto sin tener en cuenta todas estas características que hemos comentado aunque, de hecho, seas consciente o no de ello, las vas a estar manejando en una u otra medida.
En realidad, cuando empezamos a escribir una letra, en el impulso o las tentativas iniciales, raramente vamos a estar pendientes de estas cuestiones, digamos, técnicas de la escritura.
Vamos a pensar en qué queremos decir, en las palabras, expresiones y frases que más se acerquen a nuestra idea y nuestras sensaciones, vamos a intentar conseguir esa suma de mensaje, ritmo y tal vez música que nos resulte especial, valiosa, con suerte, algo distinta de lo ya conocido, de lo ya escrito.
Vamos a intentar conseguir un flujo en el pensamiento y en la escritura, una dinámica y una dirección, vamos a hacerlo lo mejor que podamos, vamos a escribir y punto.
Estos momentos iniciales, estos esbozos pueden ser valiosos en sí mismos, pueden ser candidatos a versiones definitivas o pueden ser tan sólo tentativas previas, tanteos, exploraciones para encontrar más adelante las gemas con las que confeccionaremos nuestra mejor obra posible.
Pero en algún momento, el oficio, esos detalles técnicos van a pedir paso, van a ser invocados para mejorar la materia prima, para pulir los diamantes, para enriquecer y redondear el conjunto, la versión final.
El impulso inicial, las ideas originales que van a acabar siendo una canción, a menudo van a seguir un proceso, una evolución, se van añadir partes, elementos, escenarios, personajes, y todo ese trabajo, el desarrollo verbal y lingüístico que va a presentar la historia o las ideas o sentimientos que queremos comunicar tiene que tenerse en cuenta.
Puedes hacer muchas cosas en el corto transcurso de una canción, cambios de registro, juegos verbales, mezclar perspectivas, lo que quieras, en realidad. Estamos creando y, en principio, el límite es nuestra imaginación.
Pero, por otro lado, debemos ser bastante conscientes de que lo que estamos haciendo, del lenguaje o lenguajes que estamos usando y del efecto que tienen en el conjunto del texto de la canción.
De lo contrario, es probable que no se entienda completamente lo que queremos expresar, el objetivo artístico que perseguimos, o que sea percibido como algo muy distinto de lo que era nuestra intención.
Además, si queremos volver a usar estos recursos lingüísticos tenemos que saber cuáles son, cómo son y qué papel juegan en un contexto determinado. Un género musical, como hemos dicho, y también un estilo personal a la hora de escribir letras de canciones va a depender directamente de estos elementos, de los lenguajes que se utilicen y cómo se utilicen. Y hacer evolucionar un género musical o un estilo personal, va a basarse en modificar, eliminar o añadir elementos nuevos a los habituales.
El lenguaje o lenguajes que manejemos en nuestras letras son una pieza clave, por lo tanto, de nuestro estilo como compositores y compositoras, de nuestra forma particular de escribir canciones, de ser reconocibles entre la multitud, de nuestro sello y marca personal, en definitiva.

hacercanciones.com es una creación del Sr. Imposible
Después de estudiar en varias escuelas de música de barrio y en el Aula del Conservatorio del Liceu de Barcelona, con contenidos compatibles con el Berklee College of Music de Boston, doy clases de guitarra, música moderna y escribo canciones.