Puede que tengamos muchas ideas, o pocas o algunas, a la hora de escribir la letra de una canción pero, al ponernos a redactarla, a menudo, nos acechan todo tipo de dudas existenciales y podemos sentirnos inseguros o retraídos, fácilmente.

Hoy vamos a hablar de cómo son las letras de las canciones, de qué quieren conseguir, de qué mensajes llevan, si es que llevan alguno. También veremos de qué estrategias se valen, qué enfoques toman y cuáles son sus propósitos.
En definitiva, qué papel cumplen y cómo podemos aprender de ello para escribir las nuestras.
Vamos allá.
Letras y géneros literarios
Como ya comenté en otra ocasión, la definición más repetida hoy para definir qué papel juegan las palabras en una canción es “explicar una historia”. Esto puede parecer parcial, incompleto o hasta agotado, pero vamos a seguir esa estela y a ver qué encontramos.
Cuando decimos que una letra explica una historia, estamos entrando en el terreno de la narración, es decir, un género literario.
Nuestra amada Wikipedia nos recuerda: “Narración: relato oral o escrito en el que se cuenta algo que ha sucedido realmente o un hecho, o una historia, ficticios”. Per una definición así es tan amplia que cabe casi cualquier texto o discurso.
La realidad es que, desde muy antiguo, filósofos y estudiosos se han preocupado por clasificar las obras humanas. La narración, como las canciones, fue y sigue siendo un género literario.
La retórica clásica distinguía tres grandes géneros:
- El género narrativo, que en sus orígenes contaba hechos legendarios, normalmente como si fueran reales. Su forma de expresión principal es la narración, aunque pueden aparecer descripciones y diálogos.
- El género lírico, centrado en transmitir sentimientos o emociones respecto a una persona o un objeto de inspiración. Su expresión habitual es el poema, aunque también existe la prosa poética.
- El género dramático, ligado al teatro, que representa un conflicto humano por medio del diálogo de los personajes. Aunque puede leerse, está pensado para la representación en un escenario.
En realidad, cualquiera de ellos puede expresarse en verso o en prosa. Y aunque durante siglos fueron modelos formales y temáticos que había que respetar, hoy sabemos que esas divisiones no reflejan la riqueza y la flexibilidad que tienen los textos modernos, incluidas las letras de canciones.
Década tras década, los autores han mezclado e inventado nuevas combinaciones.
Técnicas narrativas
Por eso, resulta más útil hablar de técnicas narrativas que de clasificaciones rígidas.
Estas técnicas o estrategias son las distintas opciones que tiene un autor para presentar una historia.
Algunos elementos que entran en juego son el punto de vista narrativo (primera, segunda o tercera persona), el tono (irónico, melancólico, solemne), la estructura (el orden de los acontecimientos, el uso de flashbacks o giros inesperados), lo explícito y lo implícito. También el espacio donde sucede la historia, los personajes que intervienen, los recursos estilísticos elegidos.

Estrategias y enfoques
De acuerdo, la letra explica una historia, pero ¿cómo lo hace?
Podemos elegir, por ejemplo, un soliloquio o discurso interior: hablar con uno mismo. También un diálogo dramático entre dos o más personajes. Una oda que alaba a alguien o algo. Un lamento o elegía para llorar una pérdida. Un correlato objetivo, que describe algo sin nombrarlo directamente. O bien un narrador omnisciente que cuenta la historia desde fuera y lo sabe todo de los personajes.
Existen muchas más variantes: narrador testigo, narrador protagonista, flashbacks, giros dramáticos, … y lo interesante es que estas estrategias se repiten en estilos muy distintos.
El soliloquio lo usaron trovadores medievales y también raperos actuales. El diálogo dramático aparece tanto en óperas como en canciones pop. Esto nos dice que son recursos flexibles y universales.
El enfoque narrativo de una letra es clave y condiciona tanto el lenguaje como los recursos que vamos a utilizar. El efecto será muy distinto según las elecciones que hagamos.
El propósito
Pero más allá de técnicas y estrategias, hay algo que viene antes: el propósito de la canción. ¿Qué quiere conseguir su autor o autora?
Las letras pueden tener propósitos personales o colectivos, pueden ser una queja, un anuncio, una súplica o una demostración. Cada propósito influye en las técnicas que se van a usar.
No olvidemos que las canciones tienen autores concretos. No son obras creadas por fantasmas (aunque a veces lo parezca). Llevan la firma y la marca de quien las compone. En ocasiones, el objetivo ha sido expresar algo íntimo y personal. En otras, recoger un mensaje colectivo. Y también, en muchos casos, servir como propaganda.
Un ejemplo: Thomas Deloney pasó a la posteridad por sus baladas sobre la victoria inglesa frente a la Armada Invencible en 1588. Más que una batalla real, aquello fue un caos meteorológico, pero su versión oficial, llena de alabanzas a Isabel I y a Drake, sirvió para inflar la hazaña inglesa. Deloney escribía baladas, pero sobre todo era novelista: un narrador.
Lo personal y lo colectivo se mezclan. Una historia íntima puede resonar en miles de oyentes. Y una canción política o social solo tiene éxito si consigue tocar al individuo y provocar cambios concretos en su manera de ver o actuar.
En la práctica
Queda claro que escribir letras de canciones implica tomar decisiones:
- Qué quiero conseguir: el propósito.
- Cómo lo voy a contar: la estrategia narrativa.
- Qué tono quiero dar: íntimo, social, poético, dramático…
La fuerza de una canción no depende sólo de la música: la letra es el hilo conductor que le da sentido. Lo íntimo se convierte en universal y lo universal resuena en cada persona.

Ejercicio final
- Piensa en una idea para tu próxima canción.
- Define su propósito: ¿personal, colectivo, poético, político?
- Escoge una estrategia narrativa: ¿soliloquio, diálogo, narrador omnisciente, correlato objetivo?
- Elige un tono: melancólico, irónico, solemne, ligero…
Escribe un borrador de cuatro versos siguiendo esas decisiones. Luego léelo en voz alta y pregúntate: ¿cumple el propósito inicial?
Si es así, sigue adelante y completa todo lo necesario.
Conclusiones
En fin, como veis, la cuestión va mucho más allá de la rima o la métrica.
Parece que el enfoque narrativo ha triunfado entre los letristas y músicos que crean canciones, pero rara vez se abandona del todo los recursos líricos o poéticos. Tal vez porque la poesía sigue teniendo un halo demasiado elevado, o tal vez porque el lirismo aporta matices que la prosa no alcanza.
En realidad, no hace falta elegir. Se puede combinar y saborear recursos distintos, lo personal y lo colectivo, lo poético y lo narrativo.
Al final, cualquier intento de expresar algo estrictamente personal acaba convirtiéndose en una representación de experiencias humanas compartidas. Y cualquier propósito colectivo solo funciona si logra resonar en cada oyente individual.
Ese es el poder de las canciones: lo íntimo se vuelve común y lo común se vuelve íntimo.
Escribe tu canción, ejerce ese poder.

hacercanciones.com es una creación del Sr. Imposible
Después de estudiar en varias escuelas de música de barrio y en el Aula del Conservatorio del Liceu de Barcelona, con contenidos compatibles con el Berklee College of Music de Boston, doy clases de guitarra, música moderna y escribo canciones.